viernes, 31 de agosto de 2007

°°--__Batalla_De_Cancha_Rayada__--°°

Batallas de Cancha Rayada
Combates bélicos que tuvieron lugar, en el marco de las luchas por la emancipación de América Latina, en los llanos de Cancha Rayada (en el centro del actual Chile, a unos 5 km al norte de la ciudad de Talca), en 1814 y en 1818, respectivamente.
Ambas supusieron sendas derrotas de los insurgentes chilenos frente a las fuerzas realistas españolas. La primera batalla de Cancha Rayada se produjo el 29 de marzo de 1814, aunque en realidad no fue sino una retirada de las tropas chilenas comandadas por Manuel Blanco Encalada ante el avance de los ejércitos españoles enviados desde Perú por el virrey José Fernando Abascal y Sousa.
El más importante de los combates que tuvieron lugar en Cancha Rayada acaeció el 19 de marzo de 1818. Esa noche, las tropas del general y antiguo gobernador de Chile Mariano Osorio (unos 9.000 hombres) sorprendieron a un ejército de 6.000 soldados a las órdenes del General Bernardo O'Higgins y José de San Martín. Aunque los insurgentes hubieron de retroceder hasta Santiago, dos semanas más tardes lograron la decisiva victoria de Maipú.

°°--__Batalla_De_Chacabuco__--°°


Decisiva batalla de la guerra de emancipación chilena frente al dominio español (1817-1826), que tuvo lugar el 12 de febrero de 1817.
El general independentista José de San Martín, jefe del denominado Ejército de los Andes, y el general Bernardo O`Higgins entraron en el actual territorio chileno desde tierras argentinas, en enero de 1817.
Después de pasar dos años preparando la invasión, O´Higgins y San Martín dirigieron su ejército, formado por 3.500 hombres, a lo largo de los 3,660 km de difíciles desfiladeros de la cordillera andina, que separa ambos países. En las montañas de Chacabuco, en la entrada al valle que lleva a la ciudad de Santiago, salió a su paso un contingente español formado por 1.500 hombres a las órdenes de Rafael Maroto.
El ataque inicial, ordenado por Bernardo O`Higgins, fue rechazado por el Ejército español, que entonces contraatacó. Sin embargo, al final, el ejército Chileno obligó a los españoles a retirarse tras haber sufrido éstos grandes pérdidas. El 14 de febrero O`Higgins y San Martín tomaron la ciudad de Santiago, controlando el norte y el centro del país

°°--__Testamento_José_Miguel_Carrera_--°°



En el nombre de Dios.
Yo, José Miguel de Carrera, natural y vecino de Santiago de Chile, hijo legítimo de don Ignacio de Carrera y de doña Paula Verdugo, ya difunta, naturales también de aquella ciudad, hallándome en mi sano y entero juicio, para estar prevenido con disposición testamentaria cuando llegue la muerte, y para resolver con maduro acuerdo todo lo concerniente a evitar dudas y pleitos que por defecto de claridad pueden suscitarse después de mi fallecimiento, otorgo mi testamento cerrado en la forma siguiente.
Declaro hallarme casado legítimamente con doña Mercedes Fontecilla, en cuyo matrimonio hemos tenido por hijas a Francisca Javiera, Roberta, Rosa y Josefa, que aún están en la edad de la infancia, declarando asimismo hallarse a la fecha embarazada, cuyo fruto reconozco igualmente que a los demás por mi hijo; de los cuales, usando de la facultad que me confiere la ley, nombro por tutor y curador en primer lugar a don Francisco Tagle, en segundo lugar a don Pedro Vidal, y en tercero a don Nicolás Cerda, todos naturales y vecinos de la misma ciudad de Santiago de Chile; esperando de la buena conducta, fe y amistad del que admitiese este encargo que cuidará con el mayor celo de la conservación y aumento de sus bienes, de su mejor crianza y educación sobre que le encargo la más empeñada atención y esmero. En el caso de que mi cuarto hijo, del que queda mi mujer embarazada, fuese varón, es mi voluntad que a los siete años de edad sea mandado a Estados Unidos al cuidado de mi íntimo amigo el comodoro David Porter para que sea educado por su dirección en uno de aquellos colegios.
Si desgraciadamente faltase mi mujer antes que mis hijas tengan la edad de ocho años, es también mi voluntad que sean mandadas a Estados Unidos para que al cuidado y dirección de dicho mi amigo reciban su educación debiendo volverlas a su patria luego que cumplan trece años.
Declaro que la expresada mi mujer no aportó a nuestro matrimonio por dote cosa alguna, y que, lejos de haber gananciales, hemos sufrido pérdidas y menoscabos causados por los contrastes de la revolución.
Mis bienes al presente deben consistir en la parte que, como a uno de cuatro herederos forzosos de mi difunta madre, me corresponden, cuyas particiones no se han practicado, existiendo aún aquellos bienes hereditarios en poder de mi padre.
Con respecto a que con la muerte de don Luis, mi hermano, debe recaer en mí la mejora que mi madre le hizo de una casa que está en Santiago de Chile, según todo consta de su disposición testamentaria, la declaro parte de mis bienes.
Por el fallecimiento de Juan José, mi hermano, deben venir a mí las capellanías de legos que gozaba, lo declaro para que conste.
En 1814 di boletos de manumisión a mis esclavos María de los Santos Carrera y a un negro que me fue regalado por el obispo Guerrero, cuyo nombre no recuerdo por ahora: para su mayor firmeza lo declaro en este testamento, y si necesario fuere la doy de nuevo, mandando que desde la fecha de dichos boletos se tengan por libres; como igualmente desde la presente a Dionisia Blanco, mi esclava, que actualmente está en mi servicio (y a todos sus hijos, si algún derecho me corresponde sobre ellos), a quienes desde luego manifiesto para que, como tales libres, puedan tratar, testar o hacer todo cuanto se permite al que es naturalmente tal; y en consecuencia de lo que proviene el derecho, renuncio enteramente por mí y mis sucesores el de patronazgo que tengo en ellos por las leyes, para quede esta suerte sea más firme su manumisión y jamás pueda yo reclamarla.
A la mencionada doña Mercedes, mi mujer, lego el remanente del quinto de mis bienes: lo declaro para que conste.
Para diligenciar la expedición que conduje de Estados Unidos, compuesta de cuatro buques de guerra la 'Clifton" el "Salvaje" la "Davey" y el "7upac Amaru" con armamentos y pertrechos suficientes para la formación de un ejército, con oficiales militares, y artesanos para los ramos de guerra, etc., etc., fue necesario emprender gastos considerables a que ocurrí con dinero a mi responsabilidad, ellos constan de las cuentas que quedan entre mis albaceas que, formalizadas, reclamen la cantidad a que asciendan del Estado de Chile que creo obligado a cubrir en razón de su libertad y por sus órdenes fue consumida. Entre estos gastos se ven los de la conducción de oficiales y artesanos de los que dispusieron el Gobierno de Chile y el de Buenos Aires, que deben abonarlos; de estas cantidades se pagarán dos mil pesos fuertes al coronel Joel Robert Poinsett vecino de Charlestown en Sud Carolina, los que deberán entrar en mis bienes, caso de haberse cubierto antes de mis fondos.
La flotilla y demás auxilios conducidos de Estados Unidos para libertar a Chile, mi patria, debe considerarse y fue la obra del Presidente del Gobierno de aquel país y del general de sus tropa al tiempo de la retirada de Mendoza: mi viaje a este objeto a Estados Unidos fue de acuerdo con el vocal Orive, y con consentimiento del Director de las provincias unidas don Ignacio Álvarez quien me recomendó oficialmente al Presidente de aquella nación el señor Madison. Habrían tenido efecto mis sacrificios y Chile habría disfrutado ventajas incalculables, si mi expedición no hubiese sido detenida y destruida por la arbitrariedad y despotismo del Director Pueyrredón. En esta virtud y en la de que las mismas contratas que celebré en Estados Unidos sobre la expedición, acreditan no haber por mi parte responsabilidad alguna, mando a mis albaceas y herederos no se mezclen en gestiones que sobre dichos contratos ocurran, dejando que por sí solos reclamen sus derechos los interesados como, cuando y contra quien vieren convenirles.
Mis dependencias pasivas constan de letras que he girado contra mi casa; mando que se paguen y que si apareciesen algunas activas, se cobren.
Nombro por mis albaceas a don Francisco Tagle, a don Pedro Vidal y a don Nicolás Cerda a cada uno in solidum confiriéndoles amplia facultad para que de mis bienes se cumpla y pague todo lo prevenido en este testamento, cuyo encargo les dure el año legal y aún más tiempo si lo necesitaran.
Después de cumplido y satisfecho todo lo expresado, en el remanente de todos mis bienes y derechos presentes y futuros, instituyo por mis únicos herederos a las referidas Javiera, Roberta, Rosa y Josefa, igualmente que el que está en el vientre, cuando por la ley puedan serlo, y a los demás descendientes de legítimo matrimonio que hubiese al tiempo de mi muerte y deban heredarme para que lo lleven según lo dispuesto por las leyes.
Solo formalicé disposición testamentos en 1806 a favor de mi hermana Javiera; ésta y cualquiera otra que pareciera anterior a la presente las doy por nulas, y, en caso necesario, las revoco para que fe judicial ni extrajudicialmente excepto este testamento o se tenga por tal, se cumpla en todas sus partes como mi última voluntad o en la forma que más haya lugar en derecho.
Montevideo, 25 de Junio de 1819.
J. MIGUEL DE CARRERA

°°--__Acta_De_Proclamación_De_Independencia_De_Chile__--°°



"La fuerza ha sido la razón suprema que por más de trescientos años ha mantenido al nuevo mundo en la necesidad de venerar como un dogma la usurpación de sus derechos y de buscar en ella misma el origen de sus más grandes deberes. Era preciso que algún día llegase el término de esta violenta sumisión: pero entretanto era imposible anticiparla: la resistencia del débil contra el fuerte imprime un carácter sacrílego a sus pretensiones, y no hace más que desacreditar la justicia en que se fundan. Estaba reservado al siglo 19 el oír a la América reclamar sus derechos sin ser delincuente y mostrar que el período de su sufrimiento no podía durar más que el de su debilidad. La revolución del 18 de Septiembre de 1810 fue el primer esfuerzo que hizo Chile para cumplir esos altos destinos a que lo llamaba el tiempo y la naturaleza: sus habitantes han probado desde entonces la energía y firmeza de su voluntad, arrostrando las vicisitudes de una gran guerra en que el gobierno español ha querido hacer ver que su política con respecto a la América sobrevivirá al transtorno de todos los abusos. Este último desengaño les ha inspirado naturalmente la resolución de separarse para siempre de la Monarquía Española., y proclamar su INDEPENDENCIA a la faz del mundo. Mas no permitiendo las actuales circunstancias de la guerra la convocación de un Congreso Nacional que sanciones el voto público, hemos mandado abrir un gran registro en que todos los Ciudadanos del Estado sufraguen por sí mismos libre y espontáneamente por la necesidad urgente de que el gobierno declare en el día la Independencia o por la dilación o negativa: y habiendo resultado que la universalidad de los Ciudadanos está irrevocablemente decidida por la afirmativa de aquella proposición, hemos tenido a bien en ejercicio del poder extraordinario con que para esta caso particular nos han autorizado los Pueblos, declarar solemnemente a nombre de ellos en presencia del Altísimo, y hacer saber a la gran confederación del género humano que el territorio continental de Chile y sus Islas adyacentes forman de hecho y de derecho un Estado libre Independiente y Soberano, y quedan para siempre separados de la Monarquía de España, con plena aptitud de adoptar la forma de gobierno que más convenga a sus intereses. Y para que esta declaración tenga toda la fuerza y solidez que debe caracterizar la primera Acta de un Pueblo libre, la afianzamos con el honor, la vida, las fortunas y todas las relaciones sociales de los habitantes de este nuevo Estado: comprometemos nuestra palabra, la dignidad de nuestro empleo, y el decoro de las armas de la PATRIA; y mandamos que con los libros del gran registro se deposite la Acta original en el archivo de la Municipalidad de Santiago, y se circule a todos los Pueblos, Ejércitos y Corporaciones para que inmediatamente se jure y quede sellada para siempre la emancipación de Chile. Dada en el Palacio Directorial de Concepción a 1 de Enero de 1818, firmada de nuestra mano, signada con el de la Nación y refrendada por nuestros Ministros y Secretarios de Estado, en los Departamentos de Gobierno, Hacienda y Guerra".
Bernardo O’Higgins, Miguel Zañartu ,Hipolito de Villegas, José Ignacio Zenteno.

°°--__Bandera_Patria_Nueva__--°°


Después del triunfo de Chacabuco, el 18 de octubre de ese mismo año, fue adoptado un nuevo pabellón, llamado bandera de la transición, que llevaba tres franjas: azul, blanca y roja. La zona roja reemplazaba a la amarilla de la bandera de 1812.Su diseño se atribuye a Juan Gregorio Las Heras. Estos colores tendrían su origen en los versos de Alonso de Ercilla que dicen: "por los pechos, al sesgo, atravesadas, bandas azules, blancas y encargadas", atribuidas como divisa guerrera a los mapuches durante la Conquista.
Al igual que la de la Patria Vieja, esta bandera no tuvo legalización oficial y pronto desapareció. Entre otras razones, fue suprimida porque se la confundía con el pabellón de Holanda.

°°--__Bandera_Patria_Vieja__--°°


En aquella lejana época en que Chile aún luchaba por consolidar su independencia, durante el periodo del gobierno de José Miguel Carrera y por sugerencia suya, se decretó la creación de una bandera nacional, la primera que tuvo el país, y una escarapela.Cuenta la historia que el 4 de julio de 1812 fue izada por primera vez, durante el banquete con que se celebraba el aniversario de la independencia estadounidense, hecho que había influido enormemente en los partidos criollos. El banquete era ofrecido por el cónsul de Estados Unidos, Joel Robert Poinsett.
Poco tiempo después, el 30 de septiembre de ese año, el escudo y la bandera de la Patria Vieja fueron adoptados con solemnidad.
Para Camilo Henríquez, el pabellón representaba los tres poderes del Estado: Majestad, Ley y Fuerza. Sin embargo, esta bandera no sobrevivió a la Patria Vieja y, en mayo de 1814, a raíz de la firma del Tratado de Lircay, el Director Supremo, Coronel Francisco de la Lastra, enemigo de Carrera, la mandó a retirar y reemplazar de nuevo por la bandera española.
Se usó por última vez en la glorioso batalla de Rancagua, 1 y 2 de octubre de 1814, que dio comienzo a la Reconquista. Durante este período, Chile no tuvo bandera propia.
El Ejército Libertador, organizado en Argentina, peleó en la Batalla de Chacabuco bajo la bandera de la nación hermana.
Este episodio, ocurrido el 12 de febrero de 1817, significó el fin del dominio realista y el comienzo de la Patria Nueva y, desde entonces, no se usó más la bandera española.

Narración transcrita desde el suplemento del Periódico Maipú, editado con motivo del 5 de Abril de 1979).Nunca un abrazo había pasado a la eternidad histórica.Jamás la historia grabó antes en sus páginas de la inmortalidad la sinceridad de dos hombres, la emoción de dos corazones y dos pechos que se juntan para reconocerse mutuamente sus actos de heroicidad.Así pues, este abrazo memorable el ABRAZO DE MAIPU quedará en el recuerdo de chilenos y argentinos para todas las generaciones de ambas Repúblicas, consolidada su libertad y su Independencia en la gran batalla.O'Higgins enfermo, con su brazo derecho inmovilizado y su rostro afiebrado, pero siempre resuelto, montó y se puso a la cabeza de unos mil milicianos de caballería, y de un galope llegaron a unas lomas de los alrededores de Maipú. Desde allí contempló O'Higgins todo el espectáculo: las tropas chilenas corrían tras las realistas que huían hacia las casas de Lo Espejo. "Quizás en ese instante sintió como nunca el lastre de su brazo roto", anota un historiador.No pudo contenerse, y corrió al sitio del Estado Mayor, señalado por una bandera chilena que flameaba al viento otoñal de abril.Allí estaba San Martín dirigiendo todas las alternativas de la Gran Batalla. Se le acercó presuroso O'Higgins y con emoción no contenida, le estrecha con su brazo izquierdo y le dice "¡Gloria al salvador de Chile!". Fue un abrazo de hombres, de héroes, que con sinceridad se reconocían su valer.También emocionado San Martín le dice en alta voz: "¡GENERAL, CHILE NO OLVIDARA JAMAS EL NOMBRE DEL ILUSTRE INVALIDO QUE EL DIA DE HOY SE PRESENTA AL CAMPO DE BATALLA EN ESTE ESTADO!"El bronce, el mármol, la pintura y la filatelia han inmortalizado con acierto artístico esta brillante página de nuestra historia.

°°--__Bernardo_O'higgins__--°°..vivir para merecer el nombre..



(Chillán, Chile, 1778 - Lima, 1842) Político y militar chileno, prócer de la independencia chilena. Era hijo natural de
Ambrosio O'Higgins y de una joven criolla, doña Isabel Riquelme y Mesa. Por conveniencias sociales, el niño recién nacido fue llevado a Talca, donde se crió al cuidado de don Juan Albano Pereira y de su esposa, doña Bartolina de la Cruz.
Cuando cumplió once años regresó a su ciudad natal para seguir estudios en el colegio de los religiosos franciscanos, pero no permaneció mucho tiempo en Chillán, pues su padre, a la sazón gobernador de Chile, decidió que completara su educación en un centro más selecto, como era el Convictorio de San Carlos, en Lima, donde permaneció hasta los 17 años.El futuro libertador de Chile se puso de nuevo en camino, siguiendo las instrucciones de su padre. Esta vez se dirigió a Cádiz y de allí a Inglaterra, donde estudió en una academia inglesa y donde, además de materias científicas como geografía, botánica o matemáticas, aprendió francés, música, pintura y esgrima. Durante su estancia de tres años en Gran Bretaña vivió una apasionada aventura amorosa, al tiempo que crecía en él el interés por la política. En este sentido, la relación con el prócer venezolano Francisco de Miranda le introdujo en la senda revolucionaria.
Enterado su padre, ya virrey del Perú, dejó de protegerle, aunque a su muerte resolvió legarle la mayor parte de su fortuna. Regresó a la patria en 1802 y hasta 1810 se dedicó a la hacienda que le dejó su padre, la cual engrandeció notablemente. Ocupó cargos públicos, como el de procurador del cabildo de Chillán, pero al propio tiempo se mantuvo en la tarea de fomentar el ideal de la Independencia.
El 18 de septiembre de 1810 colaboró activamente con Juan Martínez de Rozas en la creación de un cuerpo de milicias y la convocatoria de un Congreso Nacional, para el que obtuvo el acta de diputado por Los Ángeles. Luego se trasladó a Santiago y se integró en el Tribunal Superior de Gobierno. Siguió después una confusa etapa en la que las luchas políticas se mezclaron con asonadas militares, que desembocaron en un proceso legislativo más activo y liberalizador. El golpe militar de José Miguel Carrera le condujo a la cuarta Junta Gubernativa, pero las intrigas y desavenencias provocaron el cansancio de Bernardo O'Higgins, quien se retiró a los trabajos de su hacienda.
El desembarco de Pareja el 26 de marzo de 1813 en San Vicente modificó de nuevo sus planes, pues hubo de alzarse en armas contra la intentona realista. Muerto el brigadier Pareja y derrotadas sus fuerzas, los realistas se concentraron en Chillán y contra ellos avanzó O'Higgins, pero la posición se mantuvo y los patriotas tuvieron que retirarse. Las guerrillas realistas se extendían por la región. Mostró valor personal y de estratega en diversos combates, que le condujeron al generalato en 1814. Continuó la guerra contra los españoles, pero hubo de aceptar el convenio de Lircay, que supuso una tregua en las operaciones.
La llegada de refuerzos para los españoles selló la reconciliación entre Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera, quienes decidieron unir sus fuerzas para concentrarse en la defensa de la estratégica Rancagua. La caída de la ciudad originó una crisis política profunda que se saldó con la huida de muchas familias patriotas hacia Argentina, entre ellas la de O'Higgins. El desastre de Rancagua puso fin al período de indecisiones conocido como la Patria Vieja.
Durante su estancia en Argentina hizo amistad con
José de San Martín y entre ambos organizaron el Ejército de los Andes, que cruzó la Cordillera en enero de 1817 como fuerza emancipadora, y obtuvo la decisiva victoria de Chacabuco, que abrió las puertas de la capital. El 16 de febrero, una ciudadanía entusiasta ofrecía el mando supremo del Estado al victorioso general. Sin embargo, los intereses prioritarios no pasaban entonces por la política sino por la guerra y fue preciso continuar la lucha en el sur, aunque la suerte ya estaba echada y los realistas dejaron de ser una amenaza seria para la Independencia de Chile, que fue proclamada formalmente el 12 de febrero de 1818.
Según su notable visión geopolítica, la toma de Perú precisaba de medios navales, por lo que formó una escuadra, entregando su mando a Manuel Blanco Encalada primero y a Thomas Cochrane después. La flota de combate logró mantener la supremacía sobre la flota virreinal, dominando toda la costa del Pacífico. De esta manera el general San Martín pudo liberar a Perú del dominio colonial español.

°°--__Manuel_Rodriguez__--°°..hijo de la rebeldía..


El guerrillero de la libertad
Señora dicen que donde, mi madre dicen,dijeron, el agua y el viento dicen que vieron al guerrillero.Puede ser un obispo, puede y no puede, puede ser sólo el viento sobre la nieve:sobre la nieve, sí, madre, no mires, que viene galopando Manuel Rodríguez.Pablo Neruda: Canto general
Manuel Xavier Rodríguez y Erdoíza es una
figura legendaria en la historia chilena. Hombre acaudalado, abogado de profesión, diputado, secretario de guerra, capitán de Ejército y Director Supremo. Pero ninguno de todos sus cargos oficiales le dieron tanta fama como su trabajo en la clandestinidad, durante el periodo de la Reconquista. En múltiples ocasiones cruzó la cordillera de los Andes trayendo y llevando mensajes secretos de José de San Martín y preparando el terreno en Santiago para la ofensiva del Ejército Libertador. Llegó a ser el hombre más buscado del reino. Su biografía está llena de escenas de aventuras en las que aparece burlando a sus perseguidores una y otra vez, disfrazado de fraile o de huaso, o desnudo en la noche escabulléndose por entre decenas de soldados talaveras y cruzando a nado el río Mataquito. No obstante lo anterior, su trabajo para la causa patriótica comenzó mucho antes de la Reconquista, luchando en las campañas del sur en 1813, exhortando al ejército y aplicando toda su locuacidad y persuasión en la prédica de los ideales independentistas entre las clases populares. Su relación con otros caudillos de la Independencia osciló entre la alianza más estrecha y el más profundo de los odios. Trabajó codo a codo con José Miguel Carrera, de quien había sido compañero durante la enseñanza primaria en el colegio Carolino, lo cual no impidió que Carrera lo enviara a la cárcel varias veces. Con Bernardo O'Higgins, su vínculo fue aún más complejo; Manuel Rodríguez era para él un personaje muy incomodo y detestado, pero a la vez, necesario para la causa patriótica. Manuel Rodríguez murió asesinado en Til-Til, cuando sólo contaba con treinta y tres años de edad. Su figura, romántica y popular, se convirtió en un mito que ha inspirado tanto a poetas y compositores chilenos, como a cineastas, constituyendo el tema de la primera película chilena El húsar de la muerte, de Pedro Sienna.

°°--__José Miguel Carrera__--°°.el principe de los caminos..


José Miguel Carrera Verdugo nació en Santiago, el 15 de octubre de 1785, y murió fusilado en Mendoza, el 4 de septiembre de 1821. Sus padres fueron Ignacio de la Carrera y Paula Verdugo, miembros de la aristocracia santiaguina.
Hizo sus primeros estudios en el Convictorio Carolino, establecimiento educacional que pronto abandonó, dejando fama de poseer una personalidad vehemente y arrebatada que, unida a su inteligencia y simpatía, lo transformó desde joven en líder de los grupos con que se relacionaba.
Sus arrebatos lo llevaron a enfrentar, antes de cumplir los 18 años, tres procesos criminales por hechos punibles en que se había involucrado. Aludiendo a su carácter, Vicente Pérez Rosales cuenta que su abuelo, Juan Enrique Rosales, lo llamaba "el loco de José Miguel".
Casado con Mercedes Fontecilla Valdivieso, tuvo cinco hijos: cuatro mujeres y un hombre, José Miguel Carrera Fontecilla, padre del héroe del Combate de la Concepción, capitán Ignacio Carrera Pinto.
Una juventud difícil
El carácter de José Miguel y sus correrías de todo tipo hicieron que su padre lo enviara a Lima. Allí permaneció en casa de su tío materno José María Verdugo, continuando con sus aventuras hasta que fue reembarcado hacia Chile.
Entonces, su padre lo envió a España en 1806. Instalado en Madrid, al producirse la invasión napoleónica se enroló, con el grado de capitán, en el regimiento de voluntarios de aquella ciudad. Participó en varias acciones militares, sobresaliendo por su actuación en los combates de Ocaña y Talavera (1809). Tras estos fue condecorado y ascendido al grado de sargento mayor, integrándose al Regimiento de Húsares de Galicia tras gozar de un breve descanso en Cádiz (1810).
En esa ciudad conoció a los jóvenes Carlos María de Alvear y José de San Martín, quienes tendrían un activo papel en la independencia de Argentina.
Conocedor de los acontecimientos políticos ocurridos en Chile, solicitó la correspondiente autorización para regresar a su tierra natal.
Pese a argumentar como motivo la precaria salud de su padre, la petición despertó algunos recelos entre los españoles, pues la participación de Ignacio de la Carrera en la Primera Junta era un hecho conocido. José Miguel fue apresado, pero a los pocos días fue puesto en libertad al no encontrarse entre sus papeles nada comprometedor. En abril de 1811 se embarcó rumbo a Valparaíso, puerto al que llegó a fines de julio.
Ingresa a la política
Al momento de su arribo al país, la situación política era compleja, por cuanto diversos grupos políticos se disputaban el control del Primer Congreso Nacional, contrariando las pretensiones de los sectores más radicales. Sus hermanos Juan José y Luis lo pusieron al tanto de los pormenores del proceso que se vivía. Aprovechando el prestigio que los rodeaba, así como también la posición de su familia, José Miguel y sus hermanos dieron un golpe de Estado el 4 de septiembre de 1811. Así, el Congreso quedó bajo el control de quienes aspiraban a la independencia y se constituyó una nueva Junta de Gobierno, afín a estas ideas.
Las disputas entre los líderes políticos y los caudillos militares continuaron, lo que impulsó a José Miguel a dar un segundo golpe el 15 de noviembre de 1811, entregando el poder a una Junta integrada por él, Gaspar Marín y Juan Martínez de Rosas.
Este último, que se encontraba en Concepción, fue reemplazado temporalmente por Bernardo O'Higgins. Al poco tiempo, Marín y O'Higgins renunciaron, y Carrera, dueño de la situación, disolvió el Congreso pretextando una conspiración en su contra.
Las realizaciones
Durante el gobierno de José Miguel Carrera, el proceso independentista adquirió ribetes más radicales.
Se fundó un periódico, la Aurora de Chile, a fin de promover las nuevas ideas políticas; se crearon los primeros símbolos patrios; se dictó un Reglamento Constitucional, que determinaba la autonomía del gobierno del país, aunque reconocía a Fernando VII como Rey.
También, se establecieron relaciones consulares con los Estados Unidos y se echaron las bases para la posterior fundación de la Biblioteca Nacional y del Instituto Nacional, primer centro educativo republicano que hoy lleva su nombre.
La Guerra de la Independencia
Al conocerse la noticia de la invasión de Chile por fuerzas monarquistas provenientes del Perú -reforzadas por contingentes reclutados en Valdivia y Chiloé-, Carrera abandonó la labor política y se abocó a las actividades militares como Comandante en Jefe del Ejército, asumiendo el cargo el 31 de marzo de 1813.
La suerte no le fue propicia y sufrió algunos reveses como el del sitio de Chillán, en agosto 1813. La nueva autoridad política decidió reemplazarlo, entregando el mando del ejército independentista a Bernardo O'Higgins.
José Miguel y su hermano Luis fueron capturados por los realistas cuando viajaban a Santiago, y mantenidos prisioneros en Chillán, en 1814.
En el intertanto, se había producido la restitución del Rey Fernando VII al trono y el Director Supremo de Chile, Francisco de la Lastra, a instancias del Comodoro inglés James Hillyard, negoció el Tratado de Lircay con las fuerzas realistas. En el pacto se especificó, entre otras medidas, que los prisioneros de guerra serían liberados. Sin embargo, esto no se aplicó a los Carrera debido a que el gobierno estimaba que su presencia en Santiago podría acarrear inestabilidad política.
Los dos hermanos se fugaron de su reclusión en Chillán contando, seguramente, con la complicidad de sus custodios. José Miguel no aceptó los términos del acuerdo y a través de un tercer Golpe de Estado, el 23 de julio de 1814, asumió el poder. Esta actitud provocó una nueva fisura entre los revolucionarios, pues O'Higgins rechazó su proceder y avanzó con sus tropas desde Talca hacia Santiago, enfrentándose ambos bandos en el combate de las Tres Acequias , ocurrido en agosto de 1814.
Lo que ni Carrera ni O'Higgins imaginaban era que el Virrey del Perú, Fernando de Abascal, también rechazaba el tratado y enviaba una fuerza militar al mando del general Mariano Osorio. Tras reorganizar al ejército realista, este derrotó a la división comandada por O'Higgins en Rancagua, en octubre de 1814.
Si bien Carrera planeó permanecer en el país y resistir a toda costa, los hechos lo obligaron -al igual que a la mayoría de los independentistas- a trasmontar Los Andes y buscar refugio en la ciudad de Mendoza.
Rivalidad con O'Higgins y exilio
De caracteres muy distintos, Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera protagonizaron una odiosidad que se proyectó durante años y que ha trascendido en el tiempo. Los dos, en definitiva, tenían las mismas aspiraciones para el futuro del país, pero divergían en cuanto a los métodos a utilizar y al rol que a cada uno le competía.
Su antagonismo se acentuó con el cambio en la Comandancia en Jefe del Ejército en 1813 y culminó en octubre de 1814 en Mendoza, donde la discusión acerca de la responsabilidad que les cabría a los Carrera en la derrota de Rancagua, alcanzó su punto más álgido.
La decidida intervención de José de San Martín, gobernador de la provincia trasandina -quien, el 30 de octubre de 1814, ordenó la ocupación del cuartel de San Agustín donde se concentraban los hombres de Carrera-, puso orden entre las tropas chilenas emigradas.
José Miguel partió a Buenos Aires, donde tampoco encontró buena acogida, por lo que decidió embarcarse hacia Estados Unidos. Tras grandes esfuerzos y contando con la ayuda de Joel Robert Poinsett -quien se había desempeñado como agente consular norteamericano durante su gobierno-, consiguió dinero, compró armas, reclutó oficiales y equipó una pequeña flotilla.
Carrera en la política argentina
En febrero de 1817, José Miguel Carrera recaló en Buenos Aires, cuando el Ejército Libertador de San Martín y O'Higgins ya había iniciado el cruce de Los Andes. Carrera no tenía cabida en esos planes y el Director Supremo transandino, Juan Martín de Pueyrredón, confiscó las embarcaciones y lo puso en prisión. Al poco tiempo logró huir y se asiló en Montevideo. Allí publicó La Gaceta de un Pueblo del Río de la Plata a las Provincias de Sudamérica y fue redactor de El Hurón, arremetiendo contra todos sus enemigos, la Logia Lautarina y los unitarios del Río de la Plata.
Desde Buenos Aires se le respondía a través de La Gaceta, y desde Santiago, por medio de El Duende.
Traición y Muerte
José Miguel Carrera debió abandonar Montevideo debido a las presiones ejercidas por el gobierno argentino sobre la Corte Real de Río de Janeiro -la Banda Oriental, es decir el Uruguay, estaba ocupada por fuerzas portuguesas-, para expulsarlo del territorio.
Comprendió que mientras subsistiera la alianza política entre los gobiernos de Buenos Aires y Santiago, su causa no podría prosperar. Por ello, decidió alentar las disputas que existían entre unitarios y federalistas en las provincias argentinas. Entró en alianza con los caudillos Francisco Ramírez, de Entre Ríos, y Estanislao López, de Santa Fe. Juntos, planificaron el ataque contra los unitarios obteniendo un gran triunfo en la batalla de la Cañada de Cepeda, el 1 de febrero de 1820.
El día anterior había sido desterrado Pueyrredón y en su reemplazo asumió Manuel de Sarratea, amigo de Carrera, quien se comprometió a ayudarlo para regresar a Chile con el fin de recuperar el poder.
Poco tiempo después, Sarratea fue substituido por Manuel Dorrego, y este por el general Martín Rodríguez quien logró llegar a un entendimiento con López. Carrera quedó prácticamente solo -corría noviembre de1820-, por lo que, junto a un grupo de soldados chilenos que lo acompañaban y varios indígenas, se internó en las pampas con la esperanza de poder cruzar la cordillera, hacia Chile. Para ello debía atravesar territorios gobernados por caudillos que aspiraban a ganar fama y dinero entregándolo a las autoridades bonaerenses.
El 30 de agosto de 1821 pernoctó en un sitio llamado Punta del Médano, donde fue derrotado por las fuerzas del coronel José Albino Gutiérrez.
Aunque Carrera y algunos sobrevivientes lograron huir, sus propios compañeros terminaron por apresarlo y entregarlo a las autoridades mendocinas. Estas lo sometieron a juicio y lo condenaron a muerte, sentencia que se cumplió cerca del mediodía del 4 de septiembre de 1821, en la plaza de Mendoza. Carrera recibió la descarga de pie, mientras su mano derecha sostenía un pañuelo sobre el corazón.